Bio

Bio

De Burgos, estudié Psicología en la Universidad de Salamanca, especializada en gestión de proyectos, derechos y necesidades de la Infancia y la Adolescencia; he participado en proyectos en Perú, Mozambique, África Subsahariana y Bolivia. Seguidora de Paulo Freire, luchadora incansable por los derechos humanos y la justicia social.

Durante diez años alterné el trabajo en terreno con el trabajo en sede de ONGS como Fundación Vicente Ferrer, Caritas, Solidaridad Internacional, Unicef y Unrwace. Y, de algún modo, en ese devenir, mi fe en la educación se debilitó debido a que el mero acceso a este derecho básico no garantiza su calidad ni el ejercicio posterior de otros derechos humanos colaterales, es decir, no garantiza la construcción de sociedades dignas, equitativas, culturalmente activas, intelectualmente independientes y socialmente únicas y ricas en diversidad.

Por si quieres conocerme a fondo

Mis inicios

Comencé a indagar en aspectos que pudieran enriquecer la educación que no fuesen los meramente académicos y el Yoga llegó a mi vida como una práctica profundamente transformadora.
Estudié profesora de yoga 200h por primera vez en 2009 en una escuela de Hatha Yoga en Madrid y, al año siguiente, de la mano de mi maestra Christine Mcardle, estudié Yoga para niños/ as con honda inspiración en Anusara Yoga, método creado por Jonh Friend. Durante años mi práctica fue guiada por las 3 A de Anusara – Alineamiento, Actitud y Acción -, en esta tradición de raíces tántricas comprometida con principios devocionales y con la expansión del corazón.

 

Ingresando al Thai

Al Thai llegué como una progresión natural de la práctica, al querer ahondar más en los aspectos terapéuticos y en la biomecánica del yoga. El Thai fue una gran revelación que me permitió conectar con nuestra capacidad de sanación, de cura, desde el estudio del cuerpo energético, anatómico, al conocimiento de las diferentes dimensiones en lo físico, emocional, mental y espiritual.

Especialmente me sentí tocada por el linaje Thai y su visión benevolente y compasiva del mundo y de las personas. Trabajé durante un año en la Escuela Española de masaje tradicional tailandés y, más tarde, viví seis meses en Chiang Mai, Tailandia, realizando seminarios en otras escuelas y siendo alumna del maestro Pichest Boonthumme y de Pijem Tanachon. Fue un tiempo muy abundante en el tuve la oportunidad de compartir con practicantes de todas partes del mundo.

Caminando el Dharma

El camino del cuerpo, mente, corazón y espíritu es infinito y siempre te reta a conocer más y a probar nuevos enfoques. Desde este camino de evolución, he continuado con mi maestra Christine, quien ahora enseña yoga desde la perspectiva de alineamiento Bowspring, lo que me ha permitido crecer en una compresión más profunda del sistema fascial del cuerpo y de las enormes posibilidades que encierra. Sin duda somos mucho más de lo que a simple vista creemos.

Y, he tenido el inmenso placer de conocer al maestro Andrei Ram del linaje de Dharma Mittra, que lleva a cabo inmersiones de yoga al más puro estilo clásico, conectando con las raíces mismas de esta práctica y con su propósito más esencial: la auto – realización del ser.

Me considero una buscadora y me gusta experimentar. En estos años de práctica, más allá de mis referentes , Anusara y Dharma, he podido participar de clases de Kundalini Yoga, Rockect Yoga, Aero y Acro yoga y participar de un sinfín de kirtanes que elevan el corazón honrando la práctica bhakti.

Creo fundamental la disposición con la que uno se acerca a practicar Yoga, creo en el encuentro íntimo que se produce en la esterilla, y en la humildad de quien se postra al milagro diario que es descubrir nuestro inmenso potencial. Al fin y al cabo, el yoga es ese camino que da origen a la alquimia divina interior, dando luz a todos y cada uno de los aspectos de nuestro ser.

 

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